Pero la princesa estaba muy muy dolida porque su primer amor la abandonó.
La princesa estaba todo el día con su caballo y él la observaba desde su torre.
Una mañana el príncipe cuando se dispuso a observar a su bella princesa, ocurrió una cosa .
El reino había desaparecido.
Angustiado el príncipe no se lo pensó dos veces y salió en busca de una respuesta.
Cuando llegó al reino de la princesa se encontró una carta para él.
La carta decía :
Hoy me marcho de mi reino porque mis padres quieren buscar un marido para mi...
Pero yo estoy completamente enamorada de ti.
Si lees esto significará que has venido a buscarme y que todos eso días que yo iba a verte a tu torre significaba que tu salías a verme a mi.
El príncipe no se lo podía creer así que, sin dudarlo, siguió las huellas de los carruajes...
El príncipe tardó un año en llegar al país donde se encontraba la princesa...
Pero cuando llegó ya era tarde...
La princesa no estaba en el reino.
El príncipe fue a hablar con su padre y este le dijo que la hija se había marchado hacía más de un mes en busca de su amor.
El angustiado le pregunto que donde era ese lugar...y el rey le dijo que lo único que sabía es que vivía en una torre.
En ese instante el príncipe sabía que era el.
¿Pero cómo iba a volver?
Cuando el príncipe le contó todo, los padres de la princesa decidieron volver a trasladar el reino.
El príncipe no podía esperar tanto...así qué, decidió coger un caballo y marchar corriendo...
Al regreso, lo primero que vio era la preciosa sonrisa de la princesa y sin haber hablado nunca se dieron el abrazo más bonito de la historia.
Al día siguiente se casaron y unieron sus reinos.
Y así, ellos y el pueblo, vivieron felices y comieron perdices.
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